Alimentación saludable y sustentable

12 octubre, 2020
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12 octubre, 2020 Admin

Uno de los temas que más me interesa es la seguridad alimentaria (además como uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles de la ONU), específicamente en cómo la calidad de los alimentos impacta en nuestra salud y en el medio ambiente.

He vivido en carne propia la famosa frase de “que tu alimento sea tu medicina”, y recientemente atendí un curso online sobre “alimentación saludable y sustentable” donde se reflexionó acerca del consumo de productos agrícolas.

Qué relevante se ha vuelto escuchar “consume local y de temporada”, como si fuera una moda, cuando en realidad es lo que deberíamos hacer en nuestra dieta diaria. Estamos tan acostumbrados a conseguir lo que queremos cuando lo queremos, cumpliendo el antojo de forma inmediata, a comprar manzanas gigantes en el súper mercado, a encontrar productos todo el año sin importar la estación, a gastar en ingredientes raros que se ponen de moda y además son excesivamente caros… todo esto es tan común hoy, que se nos ha olvidado que la Naturaleza tiene su propio ritmo.

Pero ¿por qué tendría que importarnos? Porque cada producto que consumimos impacta en nuestra salud y en el medio ambiente de formas que no imaginamos.

El cómo nuestra alimentación beneficia o perjudica nuestra salud, es un tema demasiado amplio y simplemente me limitaré a decir: elige comer comida real, de un solo ingrediente. Elige verduras,  frutas, carnes y grasas saludables sobre los alimentos procesados.

Sobre el impacto en el medio ambiente, la industria alimentaria tiene una huella ecológica importante:

  • Ha ocasionado la deforestación de miles de hectáreas de bosques y la destrucción de ecosistemas, lo que a su vez genera un porcentaje considerable de las emisiones de gases de efecto invernadero. Solo en 2019 en México perdimos 321 mil hectáreas por la deforestación, equivalente a 83.3 millones de toneladas de CO2[1], los principales causantes: la industria de madera (tala ilegal), los cultivos de soya, de alimento para ganado y de aceite de palma, este último muy usado en la industria alimentaria de procesados[2] [3].
  • El agua se utiliza en grandes cantidades para el riego de cultivos y para la producción de productos cárnicos. En México en el año 2017, 66.8 millones de metros cúbicos de agua se destinaron a la actividad agrícola (76% del agua extraída ese año)[4].
  • En cuanto a generación de residuos sólidos, en México se desperdician 20.4 millones de toneladas de alimentos al año, que generan 36 millones de toneladas de CO2 en emisiones, y en costo equivalen a 491 mil millones de pesos, aproximadamente 2.5% del PIB del 2017[5].

Dicho de otra forma, cada alimento producido aunque no sea consumido, genera: emisión de gases de efecto invernadero, consumo de agua (huella hídrica), extinción de algún ecosistema y basura. Un alimento importado no solo genera todo lo anterior en el país donde fue producido, sino que tiene un impacto ambiental por las emisiones de carbono por el arrastre, manejo y almacenamiento en el lugar de destino. Y un alimento procesado que requiere conservantes, edulcorantes y empaques que deben fabricarse y transportarse, tendrá todavía un mayor impacto ambiental.

Al verse interrumpidas algunas cadenas de suministro por el Coronavirus, nos vimos obligados a consumir productos locales, como si esto fuera “raro”. Además, hizo que algunas personas se interesaran en tener huertos caseros. El darse cuenta de que las plantas tienen su tiempo para crecer y dar sus frutos, nos invita como seres humanos a ejercitar la paciencia y a valorar el esfuerzo que pone la Naturaleza en lograr que una planta dé un fruto.

Antes de implementar cambios inmediatos y desordenados en nuestra alimentación, primero los invito a que tengamos un acercamiento consciente con la Naturaleza, observemos el ritmo de la Naturaleza en un árbol, en una planta de casa, en una tarde de lluvia.

Todo este despertar sobre la importancia de nuestra alimentación y cómo impacta en nuestra salud, así como sobre el origen de estos alimentos, nos debe llevar a cuestionarnos: ¿Qué es mejor, consumir un producto milagroso importado de mayor costo, o confiar en la medicina ancestral de nuestra comunidad? ¿Consumir un ingrediente fuera de época, o preferir los productos que la tierra produce según la estacionalidad?

El coronavirus nos ha enseñado que no podemos seguir consumiendo (alimentos, ropa, bienes y servicios) al ritmo que lo hacíamos. Particularmente en el tema de los alimentos, es relevante comenzar con esas preguntas en nuestros hogares y realizar los pequeños cambios que nos lleven a una alimentación saludable y sustentable.

De forma más concreta, si queremos que nuestra alimentación transmita lo mejor de nosotros en pro de nuestra salud y del medio ambiente, podemos comenzar con pequeñas acciones:

  • Consume lo que se produce en tu ciudad, en tu comunidad.
  • Consume productos de temporada.
  • Compra directo al productor cuando te sea posible, si puedes conócelos y habla con ellos.
  • Cuando te sea posible adquiere un producto hecho con las mejores prácticas, ya sea con un certificado “orgánico” o de producción “agro – ecológica”, este último sucede cuando los productores no pueden pagar los certificados de orgánico por el costo, pero tienen productos de excelente calidad y bajos en pesticidas.

No importa la dieta de moda (keto, vegana, etcétera), “mientras el vegano y el omnívoro discuten, Monsanto sigue produciendo transgénicos”[6]. El que paga decide qué quiere que se produzca, y entre más seamos los consumidores que demandamos productos orgánicos o agroecológicos, más productores, proveedores y distribuidores tendrán que preocuparse por atender a esos consumidores.

Tengamos un despertar en nuestros hábitos de consumo que nos lleven a tomar mejores decisiones. Seamos consumidores responsables y conscientes y ayudemos a mitigar, en la medida de lo posible, nuestro daño al planeta.

 

[1] Global Forest Watch. Consultado el 24 de septiembre de 2020. Vínculo: www.globalforestwatch.org

[2] Beauregard, L. P. (17 de noviembre de 2017) México perdió 250.000 hectáreas de bosques en 2016. El País. Vínculo: https://elpais.com/internacional/2017/11/17/mexico/1510954314_007182.html

[3] Forbes Staff. Bosques de América Latina: deforestación letal (12 de septiembre de 2019). Forbes. Vínculo: https://www.forbes.com.mx/bosques-de-america-latina-deforestacion-letal/

[4] Estadísticas del Agua en México 2018. CONAGUA. Vínculo: http://sina.conagua.gob.mx/publicaciones/EAM_2018.pdf

[5] Forbes Staff. Cada mexicano desperdicia 158 Kilos de comida al año (15 de enero de 2020). Forbes. Vínculo: https://www.forbes.com.mx/cada-mexicano-desperdicia-158-kilos-de-comida-al-ano/

[6] Curso “Bases para una alimentación saludable y sustentable”. 8 y 9 de agosto de 2020.

Otorgado por: Alex Von Foerster. www.alimentoyconciencia.com

Elba Cepeda

Ingeniera química apasionada por la alimentación consciente

@alimento.consciente_
Asistió a la COP 2010, comité organizador en Congreso de ingeniería química, alimentos y ambiental 2009 y concursante del WERC Enviromental Design Contest, 2010

Proyecto de investigación en tratamiento de agua para la industria textil, 2011

Líder climático del Climate reality project

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